Drill Your Way to Christlikeness

by Rod Nielsen 

If you have ever been in military basic training, law enforcement academy, or if you tried out for sports you remember the drills you did over and over until certain behaviors became automatic. Even Typing or Key-boarding class used drills:

  • frf(space)
  • juj(space)
  • frf(space)
  • juj(space)
  • ded(space)
  • kik(space)
  • ded(space)
  • kik…

…and on and on through the keyboard until our fingers found the keys by muscle memory. We hated the drudgery of repetition, but the end result was that we knew what to do “in the heat of battle;” we knew how make a play in real time; our typing skills advanced to hundreds of words per minute.

Spiritual disciplines are like that. We practice them over and over, throughout our lives seeking to become mature, attaining to the full measure of Christ. We train ourselves to be the right kind of Jesus follower and do the Christ-like thing in every situation.

As leaders in our churches, Elders and Preachers, we know that our congregations want us to set the example. They watch us to see what a “good Christian” does. They trust Paul’s advice in 1 Corinthians 11:1, “Follow my example, as I follow the example of Christ.” We want our brothers and sisters to become more and more like Jesus. For them and for us there is probably no better method of growing in Christ than to practice spiritual disciplines.

Through the centuries of Christian faith and practice, the search for God happens through the classical disciplines of spiritual life. These activities of mind, body, and spirit are the tools God uses to help us become like Jesus. They are how we follow Jesus in discipleship.

Richard Foster, author of the well-read book Celebration of Discipline wrote in the preface to its accompanying workbook, Celebrating the Disciplines that we are in a “double search.” We are searching for God and God is searching for us. God initiates the search. He plants a yearning in our hearts to know Him, but that does not make our search any less important. He invites us to seek Him.

In his book Foster discusses 12 separate disciplines. I do not in any way suggest that every Christian must follow this method of getting to know our wonderful God. I certainly do not want anyone to make a checklist of them. I suggest these as individual ideas that you can apply in your life that will help you in your spiritual growth. As you increase and strengthen your Christlikeness your example serves to teach and encourage members of your congregation who are looking to you for guidance and direction.

To lead our churches well it is necessary for us to follow Jesus well. I suggest to every Elder and Preacher: refresh your knowledge and understanding of spiritual disciplines and practice them in view of your congregation. You will grow in Christlikeness and your church will grow with you.

Politica de la Iglesia

Our Elder Governance Document in Spanish

Politica de la Iglesia

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POLITICA DE LA IGLESIA

Entendiendo la Gobernación de Ancianos en la Iglesia Local

 

e2: effective elders (ancianos efectivos) Indianapolis, Indiana

Dr. Gary L Johnson, Director Ejecutivo Traducido por Elí García

 

Compartido con permiso de

Indian Creek Christian Church, Inc. © 2007

 

Hay una necesidad apremiante de que la Iglesia observe analíticamente la estructura interna de su organización. Esta estructura es llamada política, una manera particular de sistema de gobernación de la Iglesia. La forma en que una iglesia local está estructurada internamente tiene mucho que ver con la efectividad del ministerio, particularmente llegando a personas que aún no son creyentes, y transformándolas en seguidores totalmente devotos de Jesucristo. La iglesia es una entidad viva y espiritual, El Apóstol Pablo lo describe como la de un cuerpo humano con muchas partes, (mira 1 Corintios 12:12-27) y un elemento esencial del cuerpo de Cristo es su estructura interna o política (sistema de gobierno).

Es interesante observar que el cuerpo humano tiene una estructura interna esencial que le permite funcionar y crecer: el sistema esquelético. El esqueleto tiene funciones primarias. Por ejemplo, el esqueleto proporciona forma y soporte al cuerpo humano, mientras que las articulaciones esqueléticas le permiten moverse. Además, el esqueleto produce células sanguíneas que dan vida, al mismo tiempo que almacena nutrientes necesarios como el calcio. Sin el esqueleto humano – una estructura interna – sería imposible para nuestros cuerpos crecer y funcionar efectivamente. De la misma manera, una estructura interna (política) es esencial para que la iglesia se expanda y funcione de manera efectiva.

 

La Iglesia del Primer Siglo

En Hechos 6:1-7, la Iglesia del primer siglo modela para nosotros la importancia de las estructuras internas. Enfrentados a un problema de crecimiento en la iglesia, la Iglesia primitiva no ignoraba un tema interno. Al contrario, el liderazgo abordó el problema de manera efectiva.

Versículo 1

En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Comentarios:

“En aquellos días” se refiere a la iglesia primitiva en sus principios. Esto podría haber sido en los primeros meses, o incluso en los primeros años, y la Iglesia (es decir, el número de conversos) siguió creciendo numéricamente (tiempo presente para “aumentar”). Esos números crecientes resultaron en algunos dolores de crecimiento: las viudas de habla griega estaban siendo descuidadas cuando se distribuía la comida a los necesitados. Las viudas de habla hebrea estaban recibiendo comida, pero no las viudas de habla griega, y esto no sucedió solo una o dos veces, sino repetidamente (tiempo imperfecto para “pasar por alto”). Esto nos pide que hagamos la pregunta: ¿por qué había tantas viudas de habla griega en la “primera Iglesia Cristiana de Jerusalén” que en ese entonces era la capital de la patria judía? Respuesta: ¡Querían estar allí! En el día de Pentecostés, decenas de miles de judíos estuvieron en Jerusalén para la fiesta de Pentecostés. Hechos 2 indica que cuando se dio el Espíritu Santo y se creó la Iglesia, tres mil judíos creyeron que Jesús era el Mesías. Muchos de esos judíos provenían depaíses en los que se hablaba griego como idioma principal. Algunas de esas personas se quedaron en Jerusalén después de Pentecostés, disfrutando del sentido de comunidad que nos describe Hechos 2: 42-47. La vida era emocionante, y la Iglesia era un grupo dinámico de personas que vivían en niveles de satisfacción profunda, y las viudas de habla griega habrían estado dentro de ese grupo. Además, los judíos helenísticos regresaron a Jerusalén en su vejez, queriendo vivir sus últimos días en la Ciudad Santa. Una gran cantidad de viudas de habla griega sobrevivían a sus esposos.

 

Versículos 2-4

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.”

Comentarios:

Los apóstoles propusieron un cambio significativo. Sabían que tenían que hacer algo porque la queja era solo un síntoma de un problema mucho mayor: el prejuicio. Dos grupos étnicos chocaban y, si se ignoraban, la Iglesia podría sufrir un gran daño. Los líderes no apuntaron con el dedo a nadie, excepto a sí mismos. Sabían que estaban siendo estirados demasiado, y no podían ser fieles a su llamado principal: la oración y el ministerio de la Palabra (es decir, “ministerio” es diakonia que significa “trabajar”). Querían centrar sus esfuerzos en la oración y dar a conocer la Palabra de Dios. Esta situación acentúa su necesidad de una estructura interna para acomodar las demandas del ministerio de una iglesia grande y en continuo crecimiento.

Sin ignorar esta necesidad, los apóstoles crearon una política (estructura interna) que satisfaría las necesidades de aquellos que se pasan por alto. Los apóstoles querían delegar efectivamente la responsabilidad a otro nivel de liderazgo.

La iglesia del primer siglo era muy judía en sus prácticas, como se ve en este asunto. Esta distribución de alimentos se llamó la costumbre de la Kuppah (es decir, la canasta). Las personas iban de casa en casa y de empresa en empresa para recolectar alimentos y dinero para los necesitados (es decir, particularmente viudas y huérfanos). Esta colección fue hecha con una kuppah, o canasta. Por lo tanto, para continuar este ministerio benevolente en una iglesia en rápido crecimiento, se requería una estructura interna más efectiva.

 

Versículos 5-6

Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

Comentarios

Cuando implementaron el nuevo método estructural de alimentar a todas las viudas, los creyentes lo adoptaron de inmediato. Los líderes incluso resolvieron el problema con personas que formaban parte del grupo afectado por el problema: los griegos. Las viudas de habla griega seguramente obtendrían comida porque los siete hombres elegidos para dirigir y servir en este nuevo nivel tenían nombres griegos. Los siete hombres fueron presentados a los apóstoles, quienes luego oraron por ellos imponiéndoles las manos, lo cual era un símbolo visible de comunicar que tanto la responsabilidad como la autoridad habían sido otorgadas.

 

Versículo 7

Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Comentarios

Hay un tiempo griego particular en este versículo que se usa tres veces, y el tiempo significa que la acción mencionada continuó sin cesar. La Palabra de Dios se extendió y luego se extendió un poco más. Esto no significa que se escribieran más y más libros de la Biblia, sino que la Palabra de Dios se extendió a la vida de las personas y tuvo un impacto que cambió su vida. Además, el número de discípulos (es decir, nuevos cristianos) siguió aumentando. Más sacerdotes judíos se volvieron obedientes a la fe cristiana, ya que ellos también se convirtieron. El cristianismo hizo enormes avances en el liderazgo judío en Jerusalén. El historiador judío del siglo I, Josefo, escribió que había cuatro tribus de sacerdotes, cada una con aproximadamente 5,000 sacerdotes, lo que representa aproximadamente 20,000 sacerdotes judíos en Jerusalén, ¡y un gran número de ellos se volvió obediente a la fe cristiana! ¿Por qué? Los líderes estaban dispuestos a crear una estructura interna dentro de la iglesia del primer siglo. La Iglesia permaneció unificada, mientras que la Iglesia se multiplicó.

 

La Iglesia del Siglo XXI

Crear un ambiente evangelístico que fomente el crecimiento continuo en el número de personas que llegan a la fe en Cristo, es esencial una estructura interna efectiva. Demasiadas congregaciones tienen una política que es de naturaleza restrictiva. Las juntas de la iglesia tienden a administrar a las personas, lo que hace necesario que las personas “salten a través de aros” de las regulaciones y los estatutos. Las iglesias que usan las Reglas de Orden de Roberts crean un ambiente divisivo en el que “algunos ganan y otros pierden”. La mentalidad de la junta de la iglesia pequeña mantiene pequeñas las iglesias pequeñas.

En contraste, una iglesia que desarrolle e implemente una estructura interna de gobierno de ancianos creará un ambiente evangelístico, fomentando un crecimiento numérico continuo. Para comprender el gobierno de ancianos, primero debemos entender un movimiento reciente llamado gobierno de políticas.

 

La Historia del Gobernanza de Políticas

El Dr. John Carver (www.policygovernance.com) es el creador reconocido internacionalmente del modelo de gobernanza de políticas, que ahora está siendo implementado por juntas literalmente en todo el mundo. El gobierno de políticas es un enfoque orientado a los resultados para las operaciones de la junta, lo que hace que el liderazgo sea más efectivo en la forma en que lideran una organización.

El gobierno de políticas es una teoría o enfoque para las operaciones de la junta y pueden ser implementadas por organizaciones a voluntad. La gobernanza de las políticas se basa en principios fundamentales, como la confianza, ya que los líderes responden a personas que no forman parte de una junta. Además, una junta habla con una sola voz, lo que ayuda a crear un espíritu de unanimidad. Una junta que opera bajo el gobierno de políticas toma decisiones políticas que son un reflejo de los valores y la visión de la junta. Una vez que las políticas están en su lugar, la junta delega responsabilidad y autoridad a personas dentro de la organización.

 

Gobierno de Ancianos

De la misma manera, el gobierno de ancianos es una teoría o un enfoque para dirigir la congregación local, haciendo más efectiva la estructura interna de la iglesia. Cuando la política de la iglesia local es más efectiva, existe el potencial de que la iglesia sea más saludable, y una iglesia saludable es una iglesia en crecimiento.

El gobierno de ancianos adopta principios similares de gobierno de políticas. Por ejemplo, existe el principio de confianza. El apóstol Pablo escribió: “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” (1 Corintios 4: 2). A los ancianos, y a otros con un nivel excepcional de liderazgo en la iglesia, Dios les ha confiado, y deben ser fieles en esa responsabilidad. Además, Jesús enseñó una parábola de los diez talentos (ver Mateo 25: 14-30), en la cual Su Reino ha sido confiado a los líderes. Estos líderes serán responsables por Jesús en su segunda venida por cómo guiaron a su Iglesia en su ausencia.

El gobierno de ancianos llama a la unanimidad entre los ancianos, que luego se expresa en “una sola voz”. La unidad es de vital importancia para Jesús, ya que Él oró para que seamos uno como Él y el Padre son uno, y para que seamos completados unidad (ver Juan 17: 20-23). En la última noche de su vida, la Iglesia fue el enfoque de las oraciones de Jesús, que llama a los seguidores de Cristo a luchar por la unidad, particularmente entre aquellos a quienes se les ha confiado su Iglesia.

El gobierno de ancianos toma decisiones políticas. En lugar de micro-administrar el personal y voluntarios de la iglesia, los ancianos que usan esta política establecen políticas a seguir por otros dentro de la iglesia local. Una vez que las políticas se establecen e implementan, los ancianos pueden concentrarse en temas que son de naturaleza más espiritual.

El gobierno de ancianos delega intencionalmente responsabilidad y autoridad a otros, particularmente en el área de su talento y vocación. Solo estableciendo políticas pueden los ancianos delegar efectivamente responsabilidades a las personas, acompañadas de la autoridad para ejercer el ministerio.

Cuando una congregación se organiza de acuerdo con el gobierno de ancianos, hay cuatro funciones principales de una junta de ancianos. Para mantenerse enfocado en estas cuatro tareas principales, los ancianos pueden organizar una agenda de reunión usando estas cuatro categorías, y si un problema no se ajusta a una de estas categorías, es probable que la tarea sea manejada por otro equipo de liderazgo dentro de la iglesia. Las cuatro funciones principales dentro del gobierno de ancianos son: 1) establecer políticas, 2) el ministerio de oración, 3) el ministerio de la Palabra y 4) la supervisión de los asuntos pastorales. Las cuestiones operativas cotidianas no son asunto de los ancianos ni tampoco cuestiones administrativas o financieras. Estas responsabilidades, y su autoridad de acompañamiento, han sido delegadas por los ancianos a personas capaces de liderar en estas áreas.

El gobierno de ancianos exige el establecimiento de políticas. En Hechos 15, los apóstoles y ancianos en Jerusalén establecen una política con respecto al alcance a los gentiles. Hubo una disputa significativa en la iglesia primitiva, que resultó en lo que se conoce como el Concilio de Jerusalén. Surgió una disputa en la iglesia de Antioquía, haciendo necesario un viaje de Pablo, Bernabé y Pedro para resolver este asunto con los líderes de la iglesia. La cuestión era si un gentil tenía que ser circuncidado para poder salvarse. Santiago, quien ha sido llamado el “anciano jefe” de la iglesia de Jerusalén, emitió una “decisión de política” a partir del versículo 13 (“oídme”). Los ancianos enviaron a Pablo y a Bernabé a Antioquía con instrucciones de no dificultar demasiado la entrada de los gentiles en el Reino de Dios, ya que se estaban volviendo a Dios. Se estableció y emitió una política. Además, se les dio responsabilidad y autoridad a los líderes de la iglesia para hacer el ministerio de acuerdo con la política. Pablo, Bernabé y otros no fueron micro-administrados mientras llevaban a cabo su ministerio. Eso fue establecer una línea de directriz política.

Por lo tanto:

  1. Los ancianos establecen políticas para la iglesia. El personal estará muy involucrado en la redacción de borradores de políticas, que luego son revisados, editados (si es necesario) y adoptados por los
  2. Los ancianos supervisan la compilación de un manual de políticas
  3. Las políticas proporcionan parámetros para el funcionamiento de la
  4. Los ancianos delegan la autoridad al personal para operar la iglesia (es decir, la toma de decisiones).
  5. Esto limita la micro-administración del personal por parte de los

El gobierno de ancianos exige la supervisión de asuntos pastorales. El texto anterior (es decir, Hechos 15: 1, el Concilio en Jerusalén) también destaca la naturaleza pastoral del ministerio de ancianos. En el versículo 4, Pablo y sus compañeros “informaron” (es decir, estaban obligados a rendir cuentas) ante Santiago, el Justo y los otros ancianos de la iglesia en Jerusalén. Los ancianos en Jerusalén habían enviado a Bernabé a Antioquía para hacer ministerio entre los gentiles. Tanto Pablo como Bernabé tenían un sentido de responsabilidad y contabilidad hacia los ancianos en Jerusalén. Además, la naturaleza misma de este asunto tenía un contenido muy espiritual, por lo que fue diferido a los ancianos como un asunto de interés pastoral.

Por lo tanto:

  1. Los ancianos están involucrados en la vida de las personas dentro de la congregación, en particular, al establecer una cultura de rendición de cuentas entre
  2. Además, los ancianos “envían” (es decir, ordenan) a aquellos preparados para el ministerio cristiano a tiempo completo, y se establece una relación responsable entre estos individuos y los ancianos. La iglesia local ordena a las personas solo después de completar con éxito los exámenes escritos y orales administrados por los ancianos para determinar la capacidad de un individuo para representar el evangelio de Jesucristo como ministro ordenado. Los “enviados” de la iglesia local reciben atención pastoral y desarrollo continuo del ministerio en una relación de pacto con la iglesia que
  3. Los ancianos están involucrados en proporcionar cuidado pastoral en el área de asuntos espirituales, que incluye, pero no se limita a: atender las necesidades emocionales, espirituales y físicas de las personas, atender las necesidades relacionales de las personas, así como administrar la disciplina de la iglesia cuando se considera
  4. Los ancianos ministran pastoralmente a las personas que están enfermas, encerradas, espiritualmente inactivas, afligidas, etc. Con ese fin, los ancianos están visiblemente presentes en la vida de las personas, ya sea en la iglesia, en sus hogares, en los hospitales,

El gobierno de ancianos llama al ministerio de oración. En Hechos 6: 1-7, los apóstoles enfatizaron su necesidad de ministrar a las personas a través de la oración. Al nombrar a los primeros diáconos para supervisar las necesidades físicas de las viudas que necesitan comida, los líderes espirituales de la iglesia primitiva se dedicaron a la oración. Al delegar tareas operativas a otros, los ancianos de la iglesia del siglo XXI pueden dedicarse al ministerio de oración.

Por lo tanto:

  1. Los ancianos están intencionalmente – y persistentemente – involucrados en la oración.
  2. Los ancianos se hacen más accesibles y visibles para la oración intercesora, particularmente durante el culto corporativo. Los ancianos deben desarrollar una reputación entre los creyentes como poderosos en la oración (Santiago 5:16).
  3. Los ancianos dirigen en oración con el ejemplo (1 Corintios 11: 1). No podemos esperar que personas en la iglesia local desarrollen poderosas vidas de oración si los líderes espirituales de la iglesia no están modelando el mismo

El gobierno de ancianos llama al ministerio de la Palabra. En Hechos 20, el apóstol Pablo se despidió de los ancianos de la iglesia en Éfeso. Es interesante notar que él profetizó que de estos hombres, algunos ancianos se levantarían y distorsionarían la verdad (versículo 30). Después de salir de Éfeso, Timoteo se convirtió en el ministro de esa congregación, y Pablo consideró necesario escribirle a Timoteo y decirle que “permanezca en Éfeso para ordenar a ciertos hombres que no enseñen doctrinas falsas” (1 Timoteo 1: 3). ¿Quiénes eran estos hombres? ¡Eran de entre los ancianos de la iglesia! En su despedida a los ancianos de Éfeso,

Pablo les ordenó que “cuidaran el rebaño que está bajo su cuidado”. Por lo tanto, los ancianos deben proteger la pureza doctrinal de la Iglesia a través del ministerio de la Palabra.

Por lo tanto:

  1. Los ancianos protegen a los creyentes de la falsa
  2. Los ancianos deben tener un conocimiento bíblico significativo para proteger la pureza doctrinal de la iglesia (es decir, lo que se enseña, predica, cree, ).
  3. Los ancianos deben fomentar un ambiente de aprendizaje continuo, modelando la alfabetización bíblica para la congregación
  4. Los ancianos deben vivir la Palabra, así como conocer la

 

Perfil Del Anciano

Cuando se sigue el modelo de gobierno de ancianos, es esencial seleccionar a los ancianos de una manera más bíblica que la que se experimenta en la mayoría de las congregaciones.

Históricamente, muchas denominaciones han sido influenciadas por formas democráticas de gobierno. Cuando nuestra nación en Estados Unidos nació en democracia, muchas iglesias recién fundadas a fines de 1700 y principios de 1800 adoptaron principios, procedimientos y patrones democráticos similares para la iglesia local. Por ejemplo, muchas iglesias desarrollaron, y aún usan, comités de nominaciones para presentar un campo de candidatos a la congregación para la elección a través de un proceso de votación. El uso de este proceso para seleccionar líderes crea división en la iglesia local, ya que algunas personas ganan la mayoría de los votos y otras no. Pero en el Nuevo Testamento, ¿dónde se describe esta práctica? Además, muchas iglesias se organizan en torno a una estructura tradicional de la junta, y los que participan a nivel de la junta son ancianos, diáconos y personal ministerial. Por lo general, los ancianos y los diáconos poseen privilegios de voto, mientras que los ministros no. Nuevamente, esto crea división en la iglesia local ya que “algunos ganan y otros pierden” a través de un proceso de votación sobre los problemas. Además, así como hay tres ramas del gobierno, algunas iglesias piensan que los ancianos, los diáconos y el personal son representantes de tres ramas de liderazgo en la iglesia. Supuestamente, esto proporciona un sistema de controles y equilibrios para que no haya desequilibrio de poder. Sin embargo, los ministros en la junta son vistos en una capacidad de asesores porque, si el ministro tuviera privilegios de voto, habría un aparente conflicto de intereses. Nuevamente, ¿en qué parte del Nuevo Testamento se describe esta estructura?

A la luz de lo anterior escrito, es imperativo que la selección de ancianos sea bíblica y cuidadosa, en lugar de ser democrática. Para disminuir los métodos democráticos de selección, considere el proceso descrito en el Apéndice A. El Cuestionario de Candidato para Mayores mencionado en el proceso de selección se presenta en el Apéndice B. Además, al seleccionar potenciales ancianos, considere tres preocupaciones principales: 1) tener un sentido de llamado, 2) poseer ciertas competencias y 3) proteger el carácter de uno.

Tener un sentido de llamado es esencial para un candidato mayor. De acuerdo con 1 Pedro 5: 1-4, un anciano debe desear servir en esta capacidad. Todos los cristianos son “llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2: 9), que es un llamado a ser salvos. Además, hay ejemplos en la Escritura de personas llamadas a roles importantes de liderazgo. En Hechos 9, Pablo fue llamado al liderazgo espiritual. En Marcos 1, Jesús llamó a Pedro al liderazgo espiritual. En Lucas 1, Juan el Bautista fue llamado al liderazgo espiritual. Al seleccionar ancianos, debe haber un sentido del llamado de Dios a la vida del individuo, lo que resulta en un deseo de servir en esta capacidad.

Poseer ciertas competencias es esencial para un candidato a ser anciano. Además de reflejar los rasgos enumerados en 1 Timoteo 3: 1-7, 5: 17-22 y Tito 1: 5-9, un candidato a ser anciano debe poseer competencia en las siguientes áreas:

  • conocimiento bíblico excepcional
  • capacidad de enseñar a otros tal conocimiento bíblico
  • ser un mayordomo probado, tanto en la iglesia como en el hogar
  • un pensador crítico y perceptivo analítico
  • discernimiento poco común, particularmente en la selección de otros líderes espirituales como líderes del equipo del ministerio (es decir, diáconos)
  • mirar hacia adelante y pensar en un sentido visionario
  • capaz de guiar a otros a Cristo, articulando la salvación
  • habilidades pastorales de pastoreo, extensión de la empatía,

Proteger el carácter de uno será de suma preocupación para el candidato mayor. Siendo que un anciano debe ser irreprochable (1 Timoteo 3: 2) e irreprensible (Tito 1: 6), su integridad espiritual es un criterio esencial para ser seleccionado.

Un candidato para anciano debe:

  • tener un sentido saludable de humildad
  • perseguir la piedad mientras huyes del mal
  • desear una conciencia tranquila
  • modelo de fidelidad matrimonial y compromiso

Una vez seleccionado y apartado como anciano, el individuo debe ser evaluado anualmente por sus compañeros. La evaluación por compañeros es una parte esencial del gobierno de ancianos, ya que refleja el principio de confianza. Los ancianos son responsables ante Dios al proporcionar el liderazgo de su Iglesia, y también, los ancianos deben ser confiables a la vista de las personas a las que sirven. Para ese fin, los ancianos no pueden vivir una vida no examinada. Anualmente, deben realizar una evaluación de su servicio a la iglesia local, y si su desempeño no se realiza de cierta manera, se deben tomar medidas correctivas para mantener un estándar de excelencia. Una copia de una Evaluación Anual aparece en el Apéndice C.

 

Apéndice A

La siguiente información es una posible parte de los estatutos de una iglesia local que describe una descripción de un proceso de selección de ancianos.

Artículo [x]: Ancianos

Sección 1: Alcance general

La Iglesia busca ser una Iglesia del Nuevo Testamento comprometida con las enseñanzas de la Biblia. Ninguna otra autoridad o tradición guiara los medios, la fe o la estructura de la Iglesia del Señor Jesucristo. La estructura pastoral y administrativa para una Iglesia del Nuevo Testamento es utilizar una estructura plural de líderes, que consiste, pero no se limita a ancianos, personal profesional, líderes laicos, etc. Los ancianos son responsables ante Dios de la supervisión final de la Iglesia.

Sección 2: Deberes

Los ancianos supervisarán, guiarán y cuidarán la condición espiritual de la Iglesia como se establece en la Biblia. Según el ejemplo bíblico, las responsabilidades de los ancianos incluyen, entre otras, las siguientes:

  • ejercer la santidad personal
  • pastorear del rebaño
  • guiar con el ejemplo
  • enseñar y exhortar
  • refutar a aquellos que contradicen la verdad
  • dirigir la iglesia
  • orar por los enfermos

Sección 3: Calificaciones

Cualquier hombre, que es un miembro activo de la Iglesia y ha demostrado madurez espiritual durante un período de tiempo indeterminado y cumple con los requisitos de las Escrituras (ver 1 Timoteo 3: 1-7, 5: 17-22; Tito 1: 5-9; 1 Pedro 5: 1-4; Hebreos 13:17) es elegible para servir como anciano.

Sección 4: Selección

Si bien no existe un mandato bíblico establecido para un número mínimo de ancianos, los ancianos que sirven actualmente determinarán el número apropiado de ancianos para servir en la Iglesia en función del número de personas espiritualmente calificadas. Cuando se considera necesario tener ancianos adicionales, el proceso de selección de ancianos es el siguiente:

  1. Los ancianos que sirven actualmente deciden buscar ancianos
  2. Los ancianos forman una lista de candidatos potenciales del rol de membresía activa de la Iglesia. Estos hombres cumplirán los requisitos establecidos anteriormente en la Sección 3: Calificaciones
  3. Los ancianos revisarán en oración la lista de posibles candidatos y seleccionarán aquellos hombres que serán invitados a considerar la posibilidad de servir como ancianos.
  4. Si el candidato desea continuar con este proceso, se le pide que complete un cuestionario escrito completo, que proporciona una gran cantidad de información de fondo con respecto al
  5. Los ancianos revisan cada cuestionario completado e identifican los posibles candidatos
  6. Se realizarán entrevistas más a fondo con cada candidato utilizando los cuestionarios
  7. Los candidatos luego asisten a una orientación para aprender todo lo que involucra el servir como
  8. Usando toda esta información, los ancianos en oración, llegan una selección final de aquellos hombres que serán recomendados a los miembros de la Iglesia para su afirmación.
  9. Durante un período de dos semanas, los ancianos darán a conocer los nombres de los candidatos a la membresía de la Iglesia y permitir que cualquier inquietud con respecto a un candidato sea expresada en privado a un anciano que actualmente está sirviendo.
  10. Tras la afirmación de los miembros de la Iglesia, los nuevos ancianos comenzarán oficialmente su nuevo ministerio con un tiempo de oración y dedicación en un servicio público de adoración.

Sección 5: Términos de servicio

Si bien se le pedirá a cada anciano un compromiso de un año, sujeto a la revisión de sus compañeros y la reafirmación de los miembros de la Iglesia, los términos del servicio serán por un período de tiempo indefinido, suponiendo que el anciano continúe en su deseo de servir. y exhibe el carácter y las calificaciones de un anciano. Los sabáticos serán otorgados, y ocasionalmente alentados, cuando los ancianos experimenten estrés y otras circunstancias de la vida que dificulten su servicio efectivo como ancianos.

Sección 6: Organización de los Ancianos

REUNIONES: Los ancianos se reunirán como un grupo colectivo tantas veces como lo consideren necesario y se registrarán las notas de cada reunión.

ESTRUCTURA: Los ancianos servirán en una de las tres áreas principales de acuerdo con su talento y vocación: enseñanza, pastoreo y administración.

OFICIALES: Los ancianos nombrarán anualmente de su propio número a hombres que desempeñarán las siguientes funciones: Presidente, Vicepresidente y Secretario de Registro. Estas personas también servirán como oficiales corporativos de la Iglesia (ver Estatutos, Artículo [x]: Liderazgo de la Iglesia para más información).

 

Apéndice B

El siguiente es un Cuestionario de Candidato para Ancianos que se puede usar en el proceso de búsqueda descrito anteriormente.

CUESTIONARIO DE CANDIDATOS PARA ANCIANOS

Nombre: –                                                             

Responda las siguientes preguntas en detalle, proporcionando apoyo bíblico cuando sea apropiado.

DECLARACIONES DE FE Y DOCTRINA

  1. Comparte brevemente cómo llegó a ser
  2. ¿Qué crees sobre la persona y la naturaleza de Jesucristo?
  3. ¿Cuál es su comprensión sobre la naturaleza y el propósito de las Escrituras?
  4. Dé una breve explicación de sus creencias sobre cómo se salva una
  5. ¿Cuáles son sus creencias con respecto al propósito de la Iglesia?

FILOSOFIA DEL ANCIANO

  1. ¿Cuál es el papel de un anciano?
  2. ¿Dónde estás sirviendo actualmente en el ministerio de la iglesia y continuarás sirviendo por fidelidad a Dios y como un ejemplo para la congregación?
  3. ¿Cuáles son tus patrones actuales de asistencia a los servicios de adoración? ¿Qué podría obstaculizar tu disponibilidad para estar regularmente presente en nuestros servicios semanales de adoración como modelo de fidelidad y accesibilidad?
  4. ¿Cómo has procesado el compromiso de tiempo y energía que se requiere para servir fielmente como anciano? ¿Qué preocupaciones tienes relacionadas con este compromiso?
  5. Como “Pastor” (1 Pedro 5: 1-4), ¿comprendes que tienes la responsabilidad de atender las necesidades espirituales de los miembros de la iglesia? ¿Hay algo en su personalidad que le impida establecer contacto personal con las personas con el propósito de enseñar, disciplinar, alentar, orar, ?
  6. De acuerdo a 1 Timoteo 3: 2, un anciano puede enseñar. Describa experiencias en el ministerio que demuestren que tiene esa
  7. Los ancianos practican el principio de la unanimidad (“habiéndose convertido en una sola mente” – Hechos 15:25; Romanos 15: 5-6). ¿Cómo entiendes esta enseñanza de las Escrituras? ¿Estás dispuesto y es capaz de cumplir con este principio?
  8. ¿Está dispuesto a someterte y apoyar a otros líderes espirituales de la iglesia (ancianos y personal) siempre que tu caminar y testimonio sean fieles a la Palabra de Dios?
  9. ¿Entiendes que todos los ancianos son evaluados anualmente por sus compañeros Ancianos y estás dispuesto a aceptar dicha evaluación y someterte a cualquier corrección que se considere necesaria? Incluso hasta el punto de renunciar voluntariamente a ser Anciano a petición de sus compañeros Ancianos si tal acción se considerara necesaria para su propio bienestar personal o el de la iglesia, particularmente en caso de herejía, infidelidad o inactividad?
  10. ¿Qué sabes sobre el Movimiento Stone-Campbell, también conocido como Movimiento de Restauración o Iglesias Cristianas Independientes / Iglesias de Cristo?

VIDA PERSONAL Y CRECIMIENTO

  1. Basado en 1 Timoteo 3: 1-7 o Tito 1: 6-9, ¿de qué manera estás calificado para servir como anciano? ¿Descalificado?
  2. ¿Tienes algún historial de conductas o hábitos adictivos que disminuyan tu capacidad de liderazgo o tu testimonio Cristiano en la iglesia y la comunidad?
  3. ¿Qué comportamientos en tu vida demuestran que eres libre del amor al dinero?
  4. ¿Entiendes el principio del diezmo y practicas regularmente este comportamiento de un anciano?
  5. ¿Se sabe que tienes mal genio? ¿Qué tan bien controlas tu ira?
  6. ¿Cómo respondes cuando te critican?
  7. ¿En qué ministerios has servido en el pasado y cómo estás sirviendo actualmente?
  8. ¿Cuáles son tus dones espirituales y cómo estos dones te permiten servir como líder espiritual?
  9. ¿Cuál es su tipo de personalidad (es decir, “solitario”, “persona-persona”, “extrovertido”, “orientado a tareas”, etc.)? ¿Qué impacto tendría esto en tu capacidad de servir como anciano?
  10. Describe brevemente la efectividad pasada y presente de tus oportunidades de ministerio basadas en tu propia evaluación. ¿Qué comentarios has recibido de aquellos con los que has prestado servicios?
  11. Describe la naturaleza actual de tus patrones personales de estudio bíblico y oración.¿Qué estás estudiando actualmente y qué aplicaciones has encontrado para tu vida personal y espiritual? 
  12. ¿Dónde se enfocan actualmente en tus oraciones y de qué manera recibes respuestas a tales oraciones? 
  13. ¿Cuánto tiempo ha sido miembro de esta iglesia / congregación local? ¿Cómo llegaste a estar aquí?

MATRIMONIO Y FAMILIA

  1. ¿Estás casado? En caso afirmativo, ¿por cuánto tiempo y cómo describirías la naturaleza de tu relación con tu cónyuge?
  2. Si estás casado, ¿comprende tu cónyuge las implicaciones de tu papel como anciano y te apoya?
  3. Si estás casado, ¿cómo refleja tu cónyuge las características de una esposa piadosa como se menciona en 1 Timoteo 3:11?
  4. ¿Alguna vez te has divorciado? En caso afirmativo, proporciona una explicación de las circunstancias y las implicaciones actuales para tu
  5. ¿Tienes hijos? Si es así, ¿cuáles son sus nombres y edades?
  6. ¿Cómo estás cumpliendo con tu responsabilidad de entrenar a tus hijos en los caminos del Señor? ¿Cómo aceptan y siguen tus hijos tu ejemplo de devoción cristiana?

INFORMACIÓN GENERAL

  1. ¿Deseas servir como anciano de esta iglesia? ¿De qué manera sientes que Dios te está llamando a esta área del ministerio?
  2. ¿Por qué quieres ser un anciano? ¿Qué es lo que esperas lograr en este rol?

 

Apéndice C

El siguiente es un posible Formulario de Evaluación de Ancianos que cada anciano puede completar anualmente y luego revisada en una reunión por todos los ancianos. Los ancianos deben hacer “evaluaciones entre compañeros” para hacerse mutuamente responsables de continuar sirviendo con un estándar de excelencia.

Nombre del Anciano:                                    

Año de Servicio de Evaluación:                           

 

HOJA DE TRABAJO DE RESPONSABILIDAD Y CONTABILIDAD PARA ANCIANOS

Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

Proverbios 27:17

 

Como ancianos, agradecemos la evaluación de nuestros compañeros. Sabiendo que hay tres criterios principales para servir en esta capacidad, nos responsabilizamos mutuamente en esas mismas áreas. Después de completar lo siguiente por escrito, dialogamos en conversación nuestras respuestas entre nosotros.

Categoría 1) LLAMADO

  1. ¿Cómo y en qué medida encuentras satisfacción personal servir como anciano?
  2. ¿Cómo te ha usado el Señor en esta posición de servicio?
  3. ¿Hasta qué punto esperas continuar sirviendo como anciano?
  4. ¿Cómo y hasta qué punto sientes un cambio en el llamado de Dios a tu vida para servir como anciano?

Categoría 2) COMPETENCIA

  1. ¿En qué áreas específicas de ministerio serviste el año pasado?
  2. ¿Cómo evaluarías tu servicio?
  3. ¿Cómo evaluarían tu servicio aquellos dentro de tu esfera de influencia?
  4. ¿Cómo han impactado las demandas del ministerio en tu crecimiento espiritual?
  5. ¿Cómo y en qué medida planeas desarrollar capacidades específicas en tu talento espiritual?
  6. ¿Qué cambios, si es que hay alguno, deben hacerse con respecto a tu rol como anciano? ¿Estos cambios mejorarán tu capacidad? 
  7. ¿Hay formas específicas en que nosotros, u otros, podamos permitirte servir más eficazmente como anciano? Si es así, describe esas

Categoría 3) CARÁCTER

  1. Describe tu búsqueda de disciplinas espirituales (es decir, oración, ayuno, lectura de la Biblia, soledad, silencio, etc.) en tu vida el año
  2. ¿Cómo percibes que la santificación está ocurriendo en tu vida?
  3. ¿Qué acciones intencionales estás tomando para proteger tu integridad?
  4. ¿Hay algún hermano en Cristo que lo responsabilice con respecto a su carácter? ¿Si no, porque no? Si es así, ¿cómo funciona esa relación de rendición de cuentas?

Elders’ #1 Job

by Jeff Metzger 

Here are three truths that should guide our elder leadership.

  • Jesus is our Chief Shepherd (1 Peter 5:4).
  • Jesus commanded a disciple-making mission (Matthew 28:18-20).
  • The Holy Spirit created a disciple making culture (Acts 6:7).

What happens when we combine these realities?  We see Jesus is our only leader and he sets our very specific elder agenda. What does Jesus consider Job #1 for elders?  Disciple making!  Jesus clearly wants disciple making to live foremost in the heart of every one of us who are called elders in the Lord’s church.  Making disciples is the goal, the purpose, the reason, the why, the Job #1 of our stewardship as elders.  While we may do many things, everything we do should contribute to this primary thing. What happens when we prioritize disciple making as job #1?

  • Our priorities shift toward helping people find and follow Jesus.
  • We work on building a disciple making culture in our community.
  • A focus on weekend attendance shifts toward a focus on everyday obedience.
  • We invest more time in intentional relationships with people.
  • We equip and unleash other disciple makers.
  • We work hard to build a clear, simple, reproducible disciple-making system for our context.
  • Spiritual parenting becomes more important than people-pleasing.
  • Growing disciples becomes more important than growing attendance.
  • Allocation of energy and resources shifts toward changed lives.
  • Real disciple-making activity and results becomes the primary metric.
  • Growing disciples who make disciples that make disiciples becomes the consuming goal.

The understanding of our job as an elder in God’s church changes!  Suddenly God’s kingdom mission of making disciples and presenting everyone fully mature in Christ takes priority in your life and on your team. But we have a problem.  Too often we don’t see ourselves as disciple makers or spiritual parents.  Disciple Maker is not our primary self-identity or even a secondary self-image.  For too many of us who are called “elder,” being a disciple maker or spiritual parent is not even on the list of who we are!  If we are serious about pleasing Jesus that has to change.  Disciple making is Job #1!  Being a reproducing spiritual parent (2 Timothy 2:2) is God’s call for us. What do we do with this?

  1. Start with self.   Let Jesus define your identity.  You are his student, his disciple.  Your goal is to belong to Jesus, believe like Jesus, and behave like Jesus so you can be like Jesus while helping others do the same.  Look in the mirror and see a disciple who makes disciples that make disciples.  See a spiritual parent who has spiritual children, grandchildren, and great grandchildren.  This is who you really are in Jesus; it is who every Christian is in Jesus.
  2. Engage with others.  Challenge your fellow elders to join you on the disciple making pathway.  Decide together to make this a priority in your congregation.  Explore and engage with a growing national and international community of disciple makers like the one at www.discipleship.org.  The discipleship.org internet community, and others like it, is a portal to a great variety of resources and encouragement.
  3. Reset the agenda.  “Find out what pleases the Lord” (Ephesians 5:10).  Make disciple making/spiritual parenting the primary agenda of your life.  Get trained.  You can do this!  And make disciple making the primary agenda item at every elder meeting.  Get trained.  You can do this!
  4. Invite the Holy Spirit.  Acts 1:8 makes it clear the Spirit is here with us to lift up and encourage witness for Jesus.  Ask Him to fill you and empower you every day to be a disciple who makes disciples that make disciples.  It really is Job #1!

As elders, we are the primary spiritual leaders of “our” congregations.  And in the way of Jesus, we lead by example (John 13:15).  When the church sees us spiritually parenting and not people-pleasing, they will notice.  When they watch us spending time with people to make disciples, they will do likewise.  When they see us in the baptistery, they will soon follow us into that water with their own friends and family.

Eternally Important Leadership

by Kevin Ingram 

September 11, 2001 is a day that, if we are old enough to remember its events, we will likely never forget. I remember it vividly. I was at work at Manhattan Christian College when my wife called and told me I needed to find a TV because a plane had just hit one of the twin towers of the World Trade Center in New York.

I immediately went to our Campus Center and turned on a TV – just in time to witness the second plane hitting the second tower. I knew at that point it wasn’t an accident, it was intentional. America was under attack.

The saga continued to quickly unfold as a third flight targeted and struck the south side of the Pentagon and shortly thereafter, a fourth plane crashed in Pennsylvania after the passengers attacked that plane’s hijackers. The twin towers eventually collapsed and thousands of innocent lives were taken that day.

Although deeply shaken by the events, I continued through my day. While checking my email later in the morning I received a reminder about our elders’ meeting that night at church; I was scheduled to provide the devotion to begin our meeting.

I kept up to date on the breaking news. Reports on President Bush’s activity that day followed him from the elementary school in Sarasota, Florida where he was informed about the attacks, to military bases in Louisiana and Nebraska, and later returning to Washington DC. The news reported the President’s day would end in a meeting with the National Security Council. That meeting happened to coincide with our elders’ meeting in Manhattan, KS.

With the magnitude of the days’ events swirling through my mind, I thought about our elders’ meeting that night and how thankful I was to be in that meeting, and not in any of the weighty meetings happening in DC. I couldn’t imagine the depth of decisions that had been and were about to be made in response to such a terrible tragedy in America’s history.

As my mind shifted back and forth between the two settings, mindful of the kinds of agendas each group of leaders had before them, it hit me. The meetings in DC were very important; the National Security Council was discussing our nation’s security and the physical safety of the citizens of the United States and their decisions that night would have implications many years into the future. But the agenda for our elders’ meeting involved discussing the mission of our church and the spiritual safety of people’s souls. It sunk in quickly. Meetings in DC were important to protect physical lives. Our meeting in Manhattan, KS involved eternity.

As our elders’ meeting began, I shared the magnitude of our purpose that night. As shepherds of God’s flock among us in Manhattan, Kansas, we had decisions to make that involved people’s souls. Decisions made then and there didn’t just affect lives for days or years, but for all eternity. I reminded my fellow elders of the importance of our role as servants to the congregation. While we might not want to be a part of any meeting like those held in DC, the meeting we were in was, ultimately, more important.

The bottom-line reminder for me was the role of an elder is eternally important and must be taken seriously. Every elder must serve remembering the charge Paul gave to the Ephesian elders in Acts 20:28, “Be on guard for yourselves and for all the flock, among which the Holy Spirit has made you overseers, to shepherd the church of God which He purchased with His own blood.” People’s souls are worthy of Jesus’ sacrifice, and ours as well!

Staying Mentally Sharp

by David Roadcup 

I have a small collection of pocketknives.  One of the things about using a knife for any purpose is the need to keep the blade sharp.  Whether a hunting knife, kitchen knife, or even a chain saw, the tool is effective only if it is sharp.
 
As elders serve at their posts, one issue to keep in mind is the need to grow and flourish in mental development.  Staying fresh in this area will provide new ideas and quality information to make us as effective as possible at our posts as church leaders.
 
Staying sharp mentally can be accomplished in the following ways:

  1. Stay in the Word of God on a regular basis. 

Filling our minds and hearts with Scripture on a daily basis feeds us spiritually.  It will also keep us continually focused on the right things.  Being in the Word will remind us about who we are and what our task is.

  1. Read good content. 

Reading valuable books, newsletters and articles on leadership, spiritual development, church growth, cultural trends and other important topics is vital to an elder staying sharp.  There are now more good books on church leadership generally and eldership specifically than ever before.  Information on growing healthy churches is available by the proverbial truckload.  Online articles, e-books, blogs, podcasts and other helpful sources of information are available to leaders in amazing abundance.  As leaders, “keeping our wells full” when it comes to reading is critical.  We grow when we read.  I have served with elders who did not like to read.  This is understandable.  I would encourage those who do not find reading enjoyable to consider various audio books as an alternative – books on media (tapes, CD) or purely virtually (such as Amazon’s subsidiary Audible).  Even though some leaders may not find reading pleasurable, I would encourage them to read anyway.  It is such a great way to stay sharp, find encouragement and stay on the leading edge when it comes to leadership.

  1. Attend helpful conventions and conferences.

There are several excellent meetings that would benefit someone who is leading as an elder.  Here are just a few:

  • Exponential (March 2020 in Orlando)
  • The Global Leadership Summit (August 2020, virtually)
  • Spire (October 2019, Orlando)
  • Catalyst (October 2019, Atlanta)
  • International Conference on Missions / “ICOM” (November 2019, Kansas City)
  1. Annual Elders’ or Elder-and-Staff Retreats 

Retreats are valuable and can produce excellent results!  Getting away from our normal environment, taking time from our routine and having the chance to plan, focus on critical issues and discuss solutions are some of the positive outcomes when Christian leaders gather in a retreat setting.
 
Jim, Gary and I all lead elder retreats as part of our ministry through e2.  In these retreats, the spirit and enthusiasm is high as brothers meet to fellowship, learn and to pray together.  We discuss topics such as “The Growing Spiritual Life of the Elder,” “Leading Effective Change” and “How to Handle Conflict in the Church.”  We facilitate exercises for leaders that strengthen relationships between elders and staff.  We make time for intercessory prayer together and fellowship around the table as we share meals and conversation.  It is an excellent experience together as the Lord meets us there with His blessing.
 
Keeping our edge sharp and staying informed through involving ourselves in the above ways will make us more effective in serving our Chief Shepherd.  God bless you as you continue to grow and serve! 

Cool Guys Don’t Say “Good Morning”

by Dick Wamsley 

I was taking my early morning ride on the way to a bike trail in central Illinois.  It was a beautiful, though typically humid, summer morning.  As I approached the trail, bordered on both sides by trees and brush, I did not see the young woman walking on the trail.  As soon as I turned from the road onto the trail, I had to swerve left to miss her.  As I passed, I said, “Sorry.  Good morning.”  She replied, “That’s okay.  Good morning.”  

Later during my ride, I saw a biker approaching me in the distance.  In a few seconds, I could see the rider was a young, good-sized athletic guy with sunglasses.  His t-shirt and shorts looked like they had been painted onto his muscular frame.  When he came close enough to hear me, I said, “Good morning” and gave a brief hand wave, as I always do when I meet someone on the trail.  He did not flinch, nor say anything.  He looked straight ahead and kept up his pedaling cadence.   I said to myself, “I guess cool guys don’t say ‘good morning.'”  

Later that morning I sat down at my computer and found the daily “Focus on the Family” newsletter.  One of the stories they linked was headlined, “Why lawmakers are cursing more now than ever,” from The Hill.  The article said in part that “Profanity — once considered a major no-no among those seeking public office — is no longer an earth-shattering political snafu.  And according to new research, this year could be on track to see members of Congress swearing up a storm more than ever before.  The research … shows a stark uptick in the overall usage of curse words by legislators on Twitter.”  (Link to The Hill story)  

These experiences remind me how social civility and common courtesy are waning in our culture and in some churches as well.  There is a growing lack of respect for elected officials, police officers, teachers, political candidates, those with differing opinions on social issues, pastors, parents … and the list goes on.  Instead of sitting down at a table and debating our differences, some choose to shout down and even physically attack those with whom they disagree.  

As Christians, and especially as Christian leaders, we are commanded in Scripture to: “live peaceably with all” (Romans 12:18); to “Pay … respect to whom respect is owed” (Romans 13:7); and to always be “prepared to make a defense to anyone who asks you for a reason for the hope that is in you; yet do[ing] it with gentleness and respect” (1 Peter 3:15).   

A recent blog by Thom Rainer was entitled, “Ten Common Responses from Fired Pastors.”  After listening to hundreds of fired pastors, here are three of the ten responses he commonly hears from them:

  • No one gave me a reason for my firing.  Rainer adds, “Though this comment may seem unfathomable, it is commonly true.  Pastors are often dismissed without any reasons.  They are then told not to say a word if they want a severance.”
  • No one asked for my perspective.  Rainer says, “Countless personnel committees and similar groups fire someone because of comments they hear from others.  They have no desire to hear the other side of the story.”
  • A power group pushed me out.  Rainer comments, “This reason often explains the [previous] response. The perspective of the power group or the bully is the only one they hear.”

(Link to Thom Rainer blog)  

Is it any wonder that a large percentage of those who enter vocational ministry leave it during their first seven years?  The apparent lack of civility and common courtesy is a “black eye” for the church as a whole and contradicts the command given at least 22 times in the New Testament to Christians, “love one another.”  

If the tide of social civility and common courtesy is ever to rise in our culture, people will need to see those traits in the church and especially in its leaders.  As Jesus said to his disciples and future church leaders, “By this all people will know that you are my disciples, if you have love for one another” (John 13:35).

Leadership Backbone

by Ken Idleman

Do you remember the scene at the beginning of Acts 23?  Paul had just been taken into Roman custody after the riot in Jerusalem in chapter 22.  The morning after the riot (Acts 22:30), the commander delivered Paul to the Sanhedrin to get a sense of what all the drama was about.  The high priest Ananias ordered one of his henchmen to strike the apostle Paul on the mouth for saying something politically unpopular to the ears of the self-important rulers.  Paul might have turned the other cheek, but he also said, “God will strike you, you whitewashed wall!  You sit there to judge me according to the law, yet you yourself violate the law by commanding that I be struck!”  When a bystander pointed out Paul had insulted the high priest, Paul retorted with what I can only imagine was biting sarcasm: “I wasn’t aware, brothers, that he was the high priest; for it is written ‘You shall not speak evil of a ruler…’” 

Whoa Paul!  That is ‘leadership backbone!’ 

But that wasn’t new for him.  It was a character trait he used and developed throughout his life.  In Acts 13, he looked a sorcerer squarely in the eye, interrupting his conversation with the governor of Paphos: “You who are full of all deceit and fraud, you son of the devil!…”  The sorcerer was struck blind on the spot.  Only a few lines later, in Acts 14, Paul was stoned by a crowd!  But that wasn’t enough for him.  Thinking him dead, some number of believers gathered around his body, at which point he revived – and went back into the city (verses 19-20)! 

Occasionally, we see similar courage displayed by political or business leaders, though not often.  One example that immediately comes to mind is Ronald Reagan.  He demanded, on the world’s stage, that Soviet Secretary Gorbachev “tear down this wall” as he stood mere feet away from the Berlin Wall.  He called the bluff of air traffic controllers when they threatened a labor strike.  He declared 1983 “the Year of the Bible” at the National Prayer Breakfast in February of that year. 

As Christ-followers, we extend grace toward the socially and politically anti-Christian, toward the incarcerated and convicted, even toward the totalitarian and inhumane.  At the same time, John 1:17 reminds us “grace and truth were realized through Jesus Christ.”  I am taking the position today that we need at least as much truth as grace in our culture. 

Pray with me … Father, the Psalmist declared that “strength and beauty are in your sanctuary.”  We want to reflect both your strength and your beauty in our character because we, your people, are your sanctuary.  So, give us wisdom about when we should bow our heads in quiet submission and humility, and when we should lift our heads to shout with conviction what is right and true.  Jesus is our model as we aspire to “speak the truth in love.”  Give us your mind to know when we need to show your heart and when we need to stand firm with a backbone.  In the Name of Jesus we pray, amen.

Keep Standing

by Jared Johnson 

Numbers 16 is sometimes remembered by Bible students as the “Korah’s Rebellion chapter.”  It’s a bit long as Bible chapters go – 50 verses, about 1,300 words in English.  And indeed, the majority of the chapter covers the drama among Moses, Aaron, Korah, Dathan and so on. 

But these are not the only events covered in Numbers 16.  The final few words seem to give a bit of an epilogue.  The main events conclude in verse 40.  In English, we then see a paragraph break, and this phrase right after the superscripted 41 indicating the new verse: “But the very next morning…” 

O my.  Here it goes again.  That all-too-familiar pattern of Israel’s interminable griping reared itself again – the very next morning!  Leadership, so often, can be a thankless task.  And that is precisely what happens in Numbers 16.  

Moses and Aaron faced the very public complaints of Korah, Dathan, Abiram, On, and 250 additional “community leaders” over the course of a couple very stressful days.  “The elders of Israel” are mentioned on one occasion with Moses (verse 25), but there is no mention of Joshua nor anyone else – the chapter has the feel of being very lonely for Moses and Aaron. 

Over 250 highly respected men voiced very public criticisms and complaints about these two.  God very obviously reaffirmed His choice of Moses and Aaron, who simply “left it at that.”  Moses and Aaron let the Divine punishments speak for themselves.  They didn’t punish anyone else in any additional way – what God said and did was the final word on the matter. 

Then verse 41: “…the very next morning the whole community of Israel began muttering…” 

Thankfully, Moses and Aaron set a great example here.  In the face of fresh rancor, how many of us given a similar situation – I know I’d be tempted! – would wearily cry out to God and take Him up on His “do over” offer as He made in verse 21?  “Get away from all these people so that I may instantly destroy them!” 

Not Moses’ nor Aaron’s MO.  They shielded the people in verse 22 (prayer), and again (prayer and action) here at the end of the chapter.  Verses 46-47 record that “Moses said to Aaron, ‘Quick, take an incense burner … purify them and make them right with the Lord…’  Aaron did as Moses told him and ran out among the people.” 
 
Moses and Aaron intervened on behalf of the people they led in situation after situation, just because it was the right thing to do.  Pastor Appreciation Month was far in the future.  No Starbucks gift cards would be showing up in their Tabernacle Office mailboxes the next morning. 

But here’s the verse that really hits me, verse 48: 

He stood between the dead and the living, and the plague stopped. 

I cannot imagine. 

It was a plague.  Death came quickly.  In today’s terms, think Ebola or some other severe hemorrhagic fever or an extreme, rapidly progressing bacterial infection.  A plague, in only minutes or hours, had come into the camp of Israel and the leaders intervened. 

He stood between the dead and the living, and the plague stopped. 

Aaron ran to where he was needed to intervene – he went immediately to the front line between the living and dead.  He undoubtedly saw people expiring before his eyes.  He probably heard people gasp their last – the “death rattle” when fluid fills the throat and bronchial tubes, then the lungs, suffocating the victim.  Whatever this plague was, it’s not unreasonable to think it involved massive bleeding, flesh that looked like it should not, flesh doing what it should not. 
 
And all Aaron had – literally! – was an incense burner and prayer. 

But He stood between the dead and the living, and the plague stopped.  God worked in and through Aaron’s servant-leadership. 

Keep standing, pastor.  Keep standing, elder.  It will often be thankless.  It will be spiritually, relationally, emotionally messy.  It might even be physically messy; modern medicine is a wonder, but that doesn’t mean hospital visits are for the faint of heart. 

Keep standing, shepherd.  Someone will live eternally because you will have chosen to stand with – and in defense of – the living.

“I” Problems

by Rod Nielsen 

My dad, a long-time elder in the Church of Christ in Oshkosh, Wisconsin, sometimes talked with me about situations where one could see “I” problems.  He meant that some people have a problem with their ego.  They make decisions about the church and what the church is doing based on their personal preferences rather than on the Word of God.
 
In my years of being a preaching minister, I have witnessed this again and again.  Well-meaning church members are sometimes critical of the church, what we did or how we did it simply because they did not like it, or we did not do it the way they would have preferred.  While I appreciate that they care about what the church does and how we do it, “because I don’t like it” is not a very good point of reference.
 
M.C. Escher, the artist known for fascinating and bizarre drawings of impossible things, created one drawing he titled “Relativity.”  The drawing depicts a building with stairs going every which way: up, down, left, right, sideways, upside down.  There are people walking on the stairs as if gravity has no effect.  Of course, as a viewer you know this is impossible.  The drawing shows what the world would be like if there were no absolute point of reference.  Turn the page around and around and you cannot find a single point of reference to know which way is up.
 
It is a statement about the impossibility of life without a single point of reference, an absolute up and down or absolute right and wrong.  Our culture has rejected any sense of absolute right and wrong and it has disturbed a sense of moral compass in America.  There are many examples of that which is good being called evil and that which is evil being called good.  It does not work for a people to exist without a consistent moral compass.
 
In our churches we must have a clear and absolute point of reference of what is right and what is wrong.  This is true for individuals and for the congregation.  The Bible does not spell out everything the church must do or how we must do them.  We are free to be creative as we live out our commission to make disciples.
 
So how do we determine what is good and what is bad for the church to do and how the church does it?  That requires careful and prayerful trust in the guidance of the Holy Spirit.  What we must not do is try to accommodate every member’s preference.  This is especially important for the men, Elders, who make portentous decisions for the church.  It is necessary that we do not allow our own “I” problems to become our point of reference.
 
Whenever we are tempted to say, “I like this” or “I don’t like that” we should stop and remove the first-person pronoun and insert “God.”  If we are still at peace when saying, “God likes this” or “God doesn’t like that,” then we are focused on the true point of reference.
 
Our creator God offers us an almost unlimited variety of things to do and methods of doing them.  We are limited by our creativity and the true measure of right and wrong, the Word of God.  Overcome our “I” problems to truly be a Holy Spirit led church.

The “Authority” of Elders Makes me Nervous

by Mark Scott 

Founding Academic Dean of Ozark Christian College, Seth Wilson, said, “If Jesus has all authority in heaven and on earth (Matthew 28:18), then how much is left over for you?”  The answer is in the question.  I suppose that is why I get nervous when I hear church folk talk about the “authority” of the elders (or the preacher or the church secretary for that matter).  What is implied in how that word “authority” is used? 
 
The Greek word translated authority is “exousia.”  It occurs 102 times in the New Testament and means “the right to command or the power to act.”  Interestingly enough, it never appears in conjunction with any discussion of the elders (their 17 qualifications or 12 duties).  In fact, the word does not appear at all in 1 or 2 Timothy.  Most people know that the word “office” is not really in the Greek text of 1 Timothy 3:1.  It is supplied (sometimes) by translators.  But the word for “work” is in the Greek of 1 Timothy 3:1.  Maybe that is what an elder has – not an authoritative office but a “good work.”
 
Don’t misunderstand me.  To oversee the church does imply some kind of empowerment by someone.  But elders should use caution when they desire the work of an elder so that they can command and boss people.  Again quoting Brother Seth Wilson, “All of our efforts to control people shows our failure to convert them.”  Some might argue that since the church is built upon the foundation of the apostles and prophets (Ephesians 2:20), didn’t the apostles pass the baton of authoritative leadership to the elders?  I do believe in a certain level of plural apostolic succession.  The farther one reads in Acts the more evident it is that the apostles started fading into the background and the local church elders took on the leadership of the church.  Note Acts 21:17-26 for a classic example where the local Jerusalem elders tell the Apostle Paul what to do – and he obeys them. 
 
But, at best, any authority that the elders have is first delegated (see Matthew 10:1 for an example of what Jesus did with the apostles) and is secondly through teaching and persuasion (1 Timothy 3:2; 2 Corinthians 5:11).  Loving the people (the latest strong emphasis on eldership coming from Alexander Strauch), equipping the saints, watching their souls, protecting the church from savage wolves, teaching the Bible, and pleading with the people to not be idle, etc. all gain the elders’ spiritual clout with the people so that they will follow the elders (John 21:15-19; Hebrews 13:17; 1 Thessalonians 5:14). 
 
Some might ask about church discipline, and in those instances it may seem that the elders have to use authority.  But I would ask elders to carefully examine the grammar of Matthew 18:18.  The original NASB had it right, “Whatever you shall bind on earth shall have been bound in heaven…”  In other words, whatever elders (they may be the two or three witnesses referred to in Matthew 18:16, 19-20; see Kurt Aland’s Synopsis Quattuor Evangeliorum, 253 and the quote from Ignatius) exercise in terms of discipline has already been decided by heaven.  They are simply declaring heaven’s will – not their own. 
 
Some years ago someone asked then-President of Ozark Christian College, Don Earl Boatman, where the lines of authority were between his ministry and Brother Seth Wilson’s ministry.  President Boatman’s response was, “We don’t worry about authority, we just emphasize responsibility.”  Elders have leadership, influence, clout, sway, and persuasion.  But perhaps the only authority they have is the authority of their own obedience in following Jesus.